
Las furgonetas híbridas aportan una serie de ventajas al profesional desde el punto de vista del uso y también del de la economía. En este artículo vamos a repasar las más interesantes.
Los profesionales autónomos, dada la gran cantidad de horas que pasan al volante, son algunos de los usuarios que más se benefician de las mejoras tecnológicas en los vehículos. Actualmente, la estrella en este sentido en el mundo de la automoción es la electrificación en sus diferentes formas, tal y como ofrece Ford a sus clientes. Las furgonetas híbridas, ya sean ‘mild-hybrid’, híbridas autorrecargables o híbridas enchufables, presentan una serie de características bastante interesantes que conviene recalcar.
Cualquiera de estas tres tecnologías supone un importante ahorro para el bolsillo en términos de consumo de carburante. Especialmente cuando se trata de una furgoneta híbrida enchufable, ya que ofrece suficiente autonomía en modo eléctrico como para hacer gran parte de los desplazamientos diarios urbanos sin gastar un sólo litro de combustible. En el caso de los motores híbridos autorrecargables y mild-hybrid, el apoyo que presta la parte eléctrica al propulsor de combustión es el que produce el ahorro (en comparación con una mecánica convencional de similares características y parecidas prestaciones), si bien su capacidad para circular en modo eléctrico es bastante limitada.
Este ahorro de combustible no es el único que se lleva a cabo con un motor hibridado. También se limitan las emisiones de CO2, obviamente, más en el caso de las furgonetas enchufables. Además, en su caso hay que sumar la suavidad que ofrecen durante su uso en modo eléctrico. Esto puede resultar fundamental para quienes trabajen con un vehículo así, puesto que disminuirá el estrés de conducir en entornos urbanos, algo generalmente elevado, sobre todo si se trata de una gran ciudad.
La concesión de etiquetas por parte de la DGT también tiene sus ventajas, puesto que, como mínimo, a una furgoneta híbrida le corresponde el distintivo Eco. Para las enchufables, es el Cero; en ambos casos se tiene derecho a ayudas y subvenciones durante el proceso de compra. Además, contar con estas etiquetas, especialmente con la Cero, da derecho a ciertas ventajas a la hora de moverse, como por ejemplo el acceso a zonas de circulación restringida en las ciudades.
Durante la utilización de cualquiera de estas tecnologías tampoco cabe el posible agobio que podría producir quedarse sin autonomía. Por desgracia, la infraestructura de recarga en España aún dista bastante de ser la idónea, pero hasta entonces, en un vehículo híbrido enchufable, aunque se acabe la batería, no habrá problemas para seguir circulando.
Por último, hay que destacar las ventajas que tienen, en general, los coches híbridos en términos de mantenimiento. Especialmente, los autorrecargables y los enchufables sufren menos desgaste de pastillas y discos de freno, al contar con el sistema de regeneración de energía integrado, de tal forma que se demanda menos esfuerzo en las deceleraciones si éstas son leves. En el caso de los enchufables, además, mientras funcionan en modo totalmente eléctrico, se evita que las partes móviles del motor de combustión se desgasten.